Utu

Hace tiempo venía pensando cortarme el pelo y cada vez que alguien me decía “uy que largo está” les respondía que sí, que estaba largo y que me lo iba a cortar. Cuando digo que hace tiempo lo venía pensando digo que en realidad fueron meses de una maraña de pelo que bordeaba peligrosamente el límite de lo evangélica.

El martes pasado, no me pregunten por qué, me desperté con la idea de que ya era suficiente, así que el mismo día ubiqué por internet a una peluquera X, de la cual tenía ni una mínima referencia y agendé una hora para cortarme el pelo. Tenía harto miedo, especialmente porque tengo un frizz del terror, así que aprovechando el vuelo de mi impulsiva decisión, le pedí que quería hacerme también un alisado Brasil Cacau (no sin antes revisarla en la página oficial del producto para doble chequear que estaba autorizada para realizar el trabajo).

Llegué al salón pasadas las 7 de la tarde y me fui a eso de las 22.00 horas a mi casa, agotada, con un dolor tremendo en la nuca, pero pelo lais. Liso que me dura intacto hasta hoy, 2 semanas después del tratamiento.

WhatsApp-Image-20160512 (1)

En medio del proceso

¿Qué es el alisado Brasil Cacau?

c

Es un alisado mucho más inofensivo que los tan conocidos de “keratina” que venden en el mercado. Su precio es más elevado (a mí me costó $55.000 en mi pelo evangélico). Su formulación promete estar libre de químicos, durar 3 meses y no modificar la estructura interna de la hebra capilar. Gracias a sus componentes (D-Pantenol, Queratina, Ácido Acético y Cacao) restaura la salud de tu pelo y te deja como Cecilia Bolocco cuando era Miss Universo.

¿Cómo fue mi experiencia con el?

Bacán, la repetiría una y mil veces.

Pese a que el proceso es bastante largo (te lavan el pelo con un shampoo anti residuos, luego te aplican el producto mechón por mechón, te alisan, vuelven a lavar con otro producto y te secan), entrega realmente buenos resultados.

A mi antes me daba vergüenza el frizz de mi pelo, y como amo dormir más que a nada prefería andar fea que andar con sueño, así que casi ni tocaba mi pelo en las mañanas. Ahora me levanto peinada, con mis leves ondas pero con un pelo que se ve sano y natural.

Así me quedó el día siguiente después del lavado:

WhatsApp-Image-20160512

Los únicos puntos negativos que le veo al alisado son:

  • El precio: no es barato, pero uno paga por un producto que se sabe es bueno
  • La duración del proceso: después de un día largo de pega, lo que menos quiere uno es encerrarse en una peluquería a que te azoten la nuca contra un lavamanos.
  • Pelo graso: antes mi pelo aguantaba varios días limpio, pero ahora me lo lavo y al día siguiente la parte de mi chasquilla hacia el lado ya está grasienta, aunque se sigue viendo bastante decente, mucho más que con mi antiguo frizz y desorden.

Aún con estos puntos en contra, le recomendaría este alisado a cualquier mujer que ya no tenga ganas de seguir luchando con su pelo.  La gracia de este tratamiento es que es termoactivo, así que una vez que sales de la ducha con el pelo mojado debes secarte aplicando calor y quedará de un liso natural (no tipo plancha) respetando la forma natural de tu pelo pero sin frizz.

Con respecto al mantenimiento, la idea es usar un shampoo sin sal para que estos sulfatos no vaya “arrastrando” el producto. Por mi lado, estoy usando el Brazilian Keratine Therapy de Organix y me ha funcionado normal (no hace espuma, pero deja el pelo limpio y con buen olor, mis prioridades!).

Como conclusión, si están pensando en hacerse este tratamiento para ordenar su pelo y quitarse el frizz ¡háganlo! Pero conscientes de que su pelo pueda acumular más grasitud.

¿Ustedes, se atreverían con este alisado?