Este año, ya próximo a acabarse, trajo muchísimas novedades en cuanto a música se refiere: regresos de bandas emblemáticas, separaciones, consolidaciones y sorpresas que marcaron la pauta del 2014. En este post revisaremos cinco discos que, a juicio de quien les escribe, fueron los que destacaron, sobresalieron en el transcurso de este período (en ningún orden en particular). Sin más que agregar, vamos con el ranking.

Alt-J, “This Is All Yours”

Los oriundos de Leeds, Inglaterra, lograron consolidarse como una de las bandas de rock alternativo más importantes de la actualidad. Si ya con su primer disco, “An Awesome Wave”, lograron entrar en el inconsciente colectivo gracias a sus melodías poco ortodoxas, percusiones sin platillos y la particular voz folk de Joe Newman, en “This Is All Yours” la banda amplía sus pretensiones musicales hacia otros géneros, atreviéndose con canciones más rockeras/country (como “Left Hand Free”) y con un inteligente trabajo de samples (presente en “Hunger of the Pine”, cuyo coro incluye un sample de Miley Cyrus). Pero lo importante es que Alt-J no ha perdido su identidad musical y su sonido característico, ya que siguen tan sólidos como hace dos años, cuando recién se dieron a conocer al mundo.

PD: Demás está decir que los tendremos el próximo año en nuestro país, en una nueva edición de Lollapalooza Chile.

 

Mac DeMarco, “Salad Days”

Desde su acercamiento al rock más “convencional”, por así decirlo (y sin desmerecer en lo absoluto su época lo-fi del “Rock & Roll Night Club), DeMarco se ha dado el tiempo para ampliarse como artista, explorando nuevos ritmos e instrumentos y de la misma manera complejizando más su música, en el buen sentido del término. “Salad Days” es un disco liviano y agradable al oído, pero no por eso suave en contenidos. Si nos fijamos bien en las letras, casi todas sus canciones hablan de sus experiencias personales en sus barrio de la infancia en Montreal, de su familia y de su novia. En cuanto a lo musical, el disco remite muchísimo a la música de los supermercados gringos de los ’80 y al mismo tiempo, a una jornada de surf en las playas de California (como en “Salad Days” o Goodbye Weekend), pero a la vez también se pueden encontrar baladas sentimentales como “Let My Baby Stay” o “Chamber of Reflection”. Mac DeMarco ha demostrado tener una gran sensibilidad a la hora de componer y crear, y justamente eso es lo que lo ha hecho destacar ahora último.

 

Jack White, “Lazaretto”

Como mencioné en un post que escribí hace un tiempo acá, después de haber lanzado “Blunderbuss” (su primer disco como solista), Jack White dio el aviso de que su proyecto se venía con todo. Y así fue: “Lazaretto” mezcla el clásico rock de White, blues, folk, country, todo. Es un álbum introspectivo tanto musical como líricamente, se va densificando cada vez más con el paso de las canciones…sin duda, una experiencia destacable. Y bueno, nada más que decir del señor White aparte de que es un genio de la música, siempre dándole una reconocible estampa personal a toda la música que crea y comparte con nosotros, simples mortales de oídos abiertos. ¡Prohibido perdérselo en Lollapalooza Chile 2015!

 

The War On Drugs, “Lost In The Dream”

Este disco ha sido elegido como el mejor del año en varios rankings a nivel internacional, y con justa razón. Los liderados por Adam Granduciel lanzaron un álbum que se caracteriza por su generosidad: 60 minutos de distintos estados de ánimo, llenos de canciones que, lentamente se van develando con personalidad. Un disco medio hipnótico, constante, pero no por eso tedioso, sino que todo lo contrario. En la voz de Granduciel se notan influencias inequívocas de Bob Dylan, lo que mezclado con la vibra pop medio onírica de la música arma un panorama imperdible. Este disco hay que tenerlo sí o sí.

 

Metronomy, “Love Letters”

Los ingleses de Metronomy se simplificaron de buena manera con respecto a su disco pasado, “The English Riviera”: ahora se privilegió un trabajo mucho más cercano al synth pop y una puesta en escena aún más interesante que en sus giras pasadas. El disco suena tremendamente limpio, pulcro, se le da un protagonismo merecido a la voz de Joseph Mount. Si bien la música de Metronomy nunca ha sido muy compleja en cuanto a instrumentalización, esta vez lograron equilibrarse perfectamente: con canciones como “Love Letters”, “I’m Aquarius”, “Reservoir” o “Monstruous”, Metronomy le ratificó al mundo que menos es más, y que la simpleza siempre significa efectividad.