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En una industria donde la moda son historias de superheroes y adaptaciones de novelas de distopías adolescentes, filmar una cinta de ciencia ficción es todo un desafío. Más aún cuando la carrera espacial nos parece algo lejano e inverosímil, donde tiene más prensa un cohete que explota al despegar que una misión exitosa. Pero lo cierto es que Nolan no es un director convencional, sino alguien que se arriesga y busca nuevos desafíos, no siempre con cintas exitosas pero siempre con apuestas distintas a las de sus pares, filmes que buscan algo más que la mera entretención.

Por ello su ultima cinta rápidamente llamó mi atención y llevó a que pese a ser de esos cinéfilos que prefiere ver una película en una pantalla de 15 pulgadas antes que en una de 15 metros, dejara de lado el computador y entrara a ese templo prohibido que es la sala de Cine. ¿Valió la pena?

planeta frio

La historia parte de manera convencional y algo desordenada, mostrando como en un futuro no muy lejano una naturaleza antes generosa se ha vuelto hostil con la humanidad, reduciendo drásticamente la producción de alimentos y acercando paso a paso nuestra especie a la extinción. Nuestra mejor esperanza es la búsqueda de otro planeta con las condiciones adecuadas para sobrevivir, misión que lleva a Cooper (Matthew McConaughey) a dejar su trabajo y familia para embarcarse junto a Brand (Anne Hathaway) en un viaje de dudoso retorno. Ante la primera hora, que a momentos habla en un lenguaje demasiado técnico, o que recurre a escenas demasiado obvias o simples, uno empieza preguntarse si la cinta funcionará, y se cuestiona si tanta expectativa fue en vano.

Pero desde este punto, la película no hace más que emprender vuelo y subir cada vez más alto. Porque es aquí cuando las teorías de física avanzada en que se basan la cinta pasan del papel a la realidad, plasmándose en imágenes del universo visualmente sobrecogedoras, y que a ratos nos hacen olvidar que estamos en una sala de cine y no en la cabina de la nave Endurance. En este sentido abundan las referencias y paralelismos a otras grandes cintas, como 2001, una Odisea del Espacio, o Solaris, elementos que antes que copiar, Nolan utiliza bajo su propio sello. A eso debemos sumar la impecable banda sonora de Hans Zimmer,correlato perfecto al trabajo visual que exalta el vértigo y emoción de este film.

cosmos

Pero aunque importante, la espectacular fotografía no es el único elemento que hace esta película tan especial. Lo es también un guión e historia atrapantes, en que se combinan a la perfección la ciencia y fundamentos aportados por el astrofísico Kip Thorne. Elementos que despiertan la imaginación del espectador y lo invitan a mirar más allá, a observar lo que puede ser un futuro no muy lejano. Es así como nos hacemos parte en la búsqueda desesperada por un planeta habitable mientras el reloj corre y no estamos seguros de encontrarlo a tiempo. Situaciones en que razón y sentimientos se ven confrontados.

Y es que tras el manto de física avanzada, o las secuencias de acción, la película oculta un profundo drama humano respecto a los lazos de amor que unen a los seres humanos y como dichas relaciones determinan nuestras decisiones. Es un filme que habla sobre la duda que siempre asecha a nuestros actos, ya sea porque las cosas salen mal o porque la lógica nos dice que aquello no es lo correcto. Habla de como la naturaleza humana, nuestro deseo de sobrevivir (ya sea por nuestro egoísmo, o por nuestro amor por alguien más) nos obliga a llegar más lejos, a dar hasta el ultimo aliento por llegar a la meta trazada. El mejor reflejo de esto es la Relación entre Cooper y su hija Murph (Jessica Chastain), una relación tensa pero a la vez muy fuerte, y que gracias a sus magistrales actuaciones sirve como núcleo para esta película.

murph

Esta producción puede parecer desordenada, para algunos ser demasiada larga (dura casi tres horas) y probablemente más de alguna persona encontrará fallos en sus aplicaciones teóricas. Pero entendiendo que el cine de Nolan no es gusto de todo publico (y que nunca ha sido su meta tampoco), es sin duda una de sus mejores películas. Una historia emocionante, apoteósica visualmente y que llegando al final te lleva al borde de las lagrimas. Nolan ha dado un paso más en su carrera, revitalizando el genero de la ciencia ficción y extendiendo una invitación a reflexionar sobre los desafíos que nos esperan a la vuelta de la esquina.

Retomando  la pregunta ¿Valió la pena? Decir que este viernes volveré a verla es respuesta suficiente.