Juvenoide

En los tiempos de hoy en día, en donde la música te entrega múltiples posibilidades de creación con tan sólo unos cuantos clicks y sutiles movimientos de perillas, es clave ser novedoso, lo que nunca es fácil. Siempre se hace presente la angustia de las influencias, pero la novedad consiste en saber encontrarle la vuelta.

En fin, cuando mi amigo Camilo Herrera (al que conoceremos de ahora en adelante como Da Bulí, su nombre artístico) lanzó su disco “#”, yo noté influencias de montón de artistas  (a saber: The Herbaliser, DJ Shadow y varios más que trabajan en gran parte con samples). Le pregunté a Da Bulí si se había basado en alguien para componer, y me contestó que lo hizo todo de manera intuitiva: esto suena bien, pongámoslo junto con esto, una base que le venga y listo, tenemos un tema.

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Camilo tocando con su proyecto paralelo, Munsoon.

 

El disco que sacó el señor Da Bulí aplica para una variada gama de momentos. Perfectamente podría estar sonando tanto en un bar lounge chillout relax beach party night, como también en el metro/micro o como música de acompañamiento para estudiar. Pero independiente de su versatilidad, lo que rescato más de “#” es el minucioso trabajo con los samples en cada canción del disco, la capacidad del artista de oír, captar y guardar sonidos en una base de datos mental para después combinarlos armónicamente.

Portada de "#", diseñada por Vicente Arrese.

Portada de “#”, diseñada por Vicente Arrese.

En este caso, con “#”, Da Bulí presenta una nueva propuesta para los oídos del melómano. Un disco novedoso, original y potente, ya tuvo su primer reconocimiento público con una aparición en el programa “Mundo Vivo” de Radio Uno. Un premio merecido para un artista que, sin duda alguna, supo encontrarle la vuelta al proceso de composición.