Desde que empecé a ver Orange is the New Black, Natasha Lyonne se convirtió en una de mis favoritas del elenco. Antes de esta serie, yo sólo la cachaba por interpretar a uno de los personajes más nada de “American Pie”, pero con el personaje de Nicky Nichols me conquistó y quise saber más de ella. Me tiré a la segura con “But I’m a Cheerleader”, en donde interpreta a alguien muy diferente a Nicky, pero bastante parecida al mismo tiempo.

Esta película cuenta la historia de Megan, una adolescente de 17 años que pertenece al equipo de porristas de su secundaria y que es novia del capitán del equipo de fútbol y toda la pescá adolescente que nos venden las películas gringas. El entorno de Megan, sus papás y amigos, notan que algo raro pasa con ella. Para Megan la situación es totalmente normal, hasta que sus papás le dicen que ella es homosexual y que la mandarán a un campamento para que se sane.

Megan no entiende mucho, porque de nuevo, para ella todo esto de pensar en mujeres mientras besa a su novio es normal, así que entra medio insegura True Directions, la organización que se encarga de transformar a adolescentes homosexuales en heterosexuales gracias a un curso de doce simples pasos. En ese lugar, Megan conoce a un grupo de niños de su edad que están con el mismo supuesto problema. Algunos quieren ser heterosexuales, otros no se aguantan su verdadera naturaleza, pero todos están ahí por obra y gracia de la mente cerrada de sus papás.

Una vez que Megan admite ser lesbiana, comienza su programa de los doce pasos, los cuales incluyen pasar tiempo como jugando a la mamá y al papá y estudiar las labores que le corresponden a la mujer y al hombre. Son unos doce pasos súper retrógrados, pero bueno. Megan se compromete a volverse heterosexual, pero en True Directions conoce a Graham, una mina que está ahí más que por obligación y con la cual Megan se sentirá tan cómoda como nunca se sintió en su vida.

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Ok, no es la mejor película del mundo, pero “But I’m a Cheerleader” me gustó mucho. Es rápida, muy chistosa y me encanta que deje en ridículo a la gente de mente cerrada, porque cuando se trata de esta temática, merecen ser dejados en ridículo y eso también demuestra lo atrasados que vamos en cuanto a tolerancia. Esta película es del 99; estamos en 2014 y todavía hay gente que cree que la homosexualidad es una enfermedad como si estuviésemos en los años ’50. Y entre otras cosas impresionantes sobre esta película: RuPaul y Julie Delpy.

Acá está el trailer

¿Se animan a verla?