Siguiendo con línea de la última entrada de Juvenoide, “tinder, una app para el ego”, siempre me he considerado una fanática del amor, una férrea creyente de las historias del amor único y para siempre, con protocolos medios old school. No sé si esto viene incorporado en nuestras mentes –de las mujeres más que nada- al nacer, o es culpa de Disney y de sus historias de gente que se ve 2 minutos y se enamoran para siempre. Pero la vida no tiene nada de eso y aunque me costó digerirlo, no tiene nada de malo, al contrario.

Cinderella3_0364

En el par de relaciones que he tenido por ahí –si es que puede llamárseles así ajaj- suelo desencantarme al poco tiempo porque cuesta encontrar una relación como las que encontramos en los libros y películas ¡AJÁ! He ahí el problema, son historias ficticias y qué más triste que basarse en patrones narrativos de países extranjeros, del año de la pera y que solo buscan satisfacer las torpes deseos que el mismo mercado ha creado e inculcado. Nadie es perfecto, nadie es el príncipe azul, y como nosotras nos decepcionamos al ver que Juanito Pérez no es el príncipe Encantador que creíamos, ellos se decepcionan al ver que nosotras no somos una copia de Megan Fox.

Aquí se supone que viene el típico discurso Glee-LadyGaga-ChristinaAguileraEnBeautiful y todos esos giles que pasan a dieta y en tratamientos de belleza, pero que aun así dicen ser simples mortales y nos hablan de amarnos y aceptarnos como somos, porque no todos somos perfectos y blah blah, pero yo no compro ese discurso y también me voy por otro lado (por favor, gente anti bullying, yo también estoy en contra, no sean brígidos y no me odien, entiendan la idea general a la que apunto).

Toda esta reflexión shuer loca, me vino a la mente porque un día en la U tuve que hacer hora con una amiga y al final terminamos usando la nueva aplicación “Tinder”. Entramos con mi amiga con el fin de lesear y ver qué tipo de gente entra. Había de todo, típicos divorciados que ponen estados como “lo importante está en renacer y darse otras oportunidades” o “soy como un fénix que revive de las cenizas”, los califas que no tienen tapujos en ser directos y ponen cosas como “juntémonos y 1313”, y gente que no ponía nada. Fue muy chistoso y yo creo que, bien el fondo, todos los que nos metemos bajo la excusa de “es para lesear no más”, igual tenemos algo de curiosidad y queremos saber qué tan bien nos va en el mercado de estos carnívoros virtuales.

online-dating

Me resulta muy particular todo esto, porque siempre he sido de la gente que critica las páginas de citas, chats, foros y símil. Decía, y me arrepiento, que es prácticamente penoso y que cómo podemos ser tan pencas como humanos de no poder atrevernos a decir “hola” en vivo y directo, y que por eso tenemos que recurrir al computador (o celulares y tablets) Pero ¡hey! Lo decía la misma persona que buscaba puros príncipes/vampiros/superhéroes/galanes azules para casarse, lo cual es igualmente de penoso. Los tiempos van cambiando, antes era normal casar a hombres de 40 años con niñas de 12, o casarse entre primos para mantener la riqueza familiar, y puede ser que el postmodernismo y toda la tecnología que nos consume (y no al revés), nos está guiando por un mundo de sociabilidad virtual.

Los invito a no ser prejuiciosos, a atreverse a probar cosas nuevas y a, de vez en cuando, arriesgarse aunque todo pinte color negro. Eso sí, no sean pavos po’ cabros, nada de andar dando datos o juntarse con la primera persona que les diga “eres perfect@”, que ya todos sabemos lo perturbado y peligroso que pueden ser algunas personas.

PD: no, no me he juntado con nadie de Tinder, por si se lo preguntan jajaja.

  • Mia

    Hace ya unas 3 semanas conocí a un chico Tinder en the real life, y a pesar de que suene una locura , me dije a mi misma, why not? Lo mejor de todo es que ahora nos estamos conociendo y siento que estamos bien encaminados, raro no? A lo que voy es que creo que Tinder puede llegar a ser una buena herramienta para conocer gente nueva, ya sea si buscas hacer amigos, touch and go o pareja. Mi consejo? intentenlo 😉