Son infinitos los libros que han evolucionado y llegado a la pantalla grande. Entre éxitos y fracasos encontramos cientos de títulos de novelas y opiniones respecto a esto hay muchas.

Usualmente se critica que la película no le hace justicia al libro, pero ¿qué más se puede pedir en 2 horas de película? ¡Por supuesto que no le hace justicia! No cabe duda de que las reflexiones que abre o las precisas descripciones no alcanzan a ser reflejadas.

Es inevitable terminar de ver la película con sentimientos encontrados. Por un lado, enojados con el director. Por otro, algo extrañados por la forma en que fueron representados esos rostros que en nuestras mentes se habían formado de un modo distinto. Pero asimismo, se sigue con una mezcla de satisfacción, emoción o no sé qué, por haberse sentido tan parte de esa historia, por sentirse un Dios omnisciente ante esas imágenes que muestran tan poco comparado con lo que uno sabe.

Harry Potter, el Señor de los Anillos, Las Crónicas de Narnia, Crepúsculo y sus etcéteras, son los nombres que primero se vienen a la mente. Sin embargo, hay muchas películas basadas en libros que ni siquiera nos enteramos.

Tres de mis libros favoritos fueron hechos película: “Desde mi Cielo” (The Lovely Bones), “Las Vírgenes Suicidas” y “La elegancia del Erizo”. Vi las películas de los dos primeros, y sí, la sensación de ser omnisciente es buena, independiente de cuánto me hayan gustado o cargado. La última no la he visto aún.

Lo indiscutible es que hay que leer el libro antes de ver la película, porque de lo contrario, queda muy poco para la imaginación. Ahora, por primera vez y justo aquí, veré el trailer de “La elegancia del erizo”, ya veremos qué tan chocante es:

 

 

¿Qué opinan de los libros hechos películas? 

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    Siempre he creído que transformar un libro en una película es lo ideal si se quiere mutilar una obra de arte. Es completamente absurdo que en unas dos horas -dos horas y media como mucho- se intente traspasar a la pantalla toda la complejidad, acción y emoción de un libro.